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En posts anteriores ya hablamos de los factores psicológicos que influyen en el rendimiento de un deportista:la motivación. la autoconfianza, el estrés y la concentración.

La motivación es ese deseo o necesidad que hace que una persona actúe para conseguir sus objetivos. Por eso, elegir unos buenos objetivos es una de las características de los grandes deportistas. Los objetivos deben ser alcanzables pero difícilmente alcanzables. Es precisamente, ese grado de dificultad para alcanzarlos lo que nos da “hambre” y mantiene en un nivel adecuado nuestra motivación.

Antes de iniciar cualquier viaje, necesitamos determinar nuestro destino, dónde queremos llegar. Establecer objetivos significa identificar qué queremos conseguir, cómo planeamos conseguirlo y cuándo esperamos conseguirlo.

 

Tener objetivos nos estimula y nos sirve para dirigir nuestros esfuerzos. Durante años, el establecimiento de objetivos ha mostrado ser un procedimiento muy eficaz para la mejora del rendimiento deportivo y el desarrollo personal. Establecer objetivos apropiados empuja en la dirección en la que queremos ir, nos ayuda a esforzarnos en el trabajo de cada día, y nos permite mantener la ilusión y el compromiso con lo que hacemos.

Tener un objetivo motiva, y al conseguirlo nos hace sentirnos bien y se convierte en un estímulo para intentar lograr el siguiente objetivo, lo que contribuye a mantener la motivación y a desarrollar la confianza en nosotros mismos. La motivación deportiva se basa en pequeños pasos que al unirlos hacen un conjunto mucho más grande y permiten afrontar retos más interesantes. No te pongas límites y, con trabajo y esfuerzo, consígue todo lo que te propongas!

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